¿Cuáles son las ventajas del compostaje casero?

Conflicto Socioambiental: El Grito de Nariño

03/10/2025

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Lo que ocurrió en el municipio de El Rosario, Nariño, donde cerca de 200 residentes expulsaron a un batallón del Ejército colombiano, es mucho más que un titular sobre orden público. Es el síntoma visible de una herida profunda y compleja que sangra en el corazón de una de las regiones más biodiversas de Colombia. Este evento, lejos de ser un simple acto de desafío a la autoridad, destapa la cruda realidad de un conflicto socioambiental donde las comunidades locales se encuentran atrapadas entre la violencia de los grupos armados, la desconfianza hacia el Estado y la devastación silenciosa de su propio hogar: el medio ambiente.

¿Qué residuos se pueden compostar?
En el proceso de compostaje se pueden añadir residuos de madera, papel o cartón, los que también aportan carbono. No se pueden compostar residuos de aceites, de carnes, de pescados, de lácteos, de pan o yemas de huevo. Esto es debido a que tienden a generar mal olor y pueden ocasionar la presencia de roedores o plagas que dañen el proceso.
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El Dilema de las Comunidades: Entre la Cruz y la Espada

Para comprender por qué una comunidad llegaría al extremo de acorralar y expulsar a las fuerzas armadas que, en teoría, están allí para protegerla, es necesario mirar más allá de las imágenes de la confrontación. Los habitantes de estas zonas rurales de Nariño viven en un estado de vulnerabilidad permanente. Por un lado, sufren la presencia y el control de grupos armados disidentes que imponen su ley a través de la intimidación y la violencia. Por otro, la llegada del Ejército, en lugar de ser un alivio, a menudo se traduce en enfrentamientos, fuego cruzado y la estigmatización de la población civil, como lo demuestran los recientes heridos, incluidos menores de edad, en el municipio de Leiva.

En este escenario, la población civil no es un actor monolítico. Su reacción puede estar motivada por el miedo a las represalias de los grupos ilegales, por la frustración ante un Estado que perciben ausente o ineficaz en su protección integral, o por una dependencia económica forzada de las economías ilícitas que los grupos armados promueven. Es aquí donde el conflicto armado se entrelaza inseparablemente con la ecología.

Nariño: Un Paraíso Natural Bajo Fuego

El departamento de Nariño es un tesoro de biodiversidad. Sus tierras albergan ecosistemas que van desde la llanura del Pacífico, con sus manglares y selvas húmedas tropicales, hasta las empinadas laderas de la cordillera de los Andes, con sus bosques de niebla y sus vitales páramos. Esta riqueza natural, sin embargo, es precisamente el combustible que alimenta la guerra.

Los grupos armados ilegales financian sus operaciones a través de actividades que son profundamente destructivas para el medio ambiente:

  • Cultivos de Uso Ilícito: Nariño ha sido históricamente uno de los departamentos con más hectáreas de coca sembradas. Para establecer estos cultivos, se talan y queman miles de hectáreas de selva virgen, provocando una deforestación galopante, la pérdida de hábitats para innumerables especies y la erosión del suelo.
  • Minería Ilegal: La extracción de oro y otros minerales sin ningún tipo de control ambiental es otra de las grandes plagas. El uso indiscriminado de mercurio y cianuro contamina las fuentes de agua, envenenando ríos enteros, matando peces y afectando la salud de las comunidades que dependen de ellos para su sustento. La remoción de la capa vegetal y del suelo para la minería a cielo abierto deja cicatrices imborrables en el paisaje.
  • Tala Ilegal de Madera: Los bosques de Nariño son también víctimas de la extracción ilegal de maderas preciosas, una actividad que fragmenta los ecosistemas y debilita la resiliencia del bosque frente al cambio climático.

Cuando el Ejército ingresa a estas zonas con el objetivo de erradicar estas economías ilegales, choca no solo con los grupos armados, sino también con la base social que, por falta de alternativas, ha terminado dependiendo de ellas para subsistir. La expulsión de los militares en El Rosario es, en parte, el grito desesperado de una comunidad que se siente sin opciones, atrapada en un sistema donde la legalidad no le ha ofrecido un sustento y la ilegalidad destruye su futuro ambiental.

Tabla Comparativa: Dos Visiones de un Territorio

Para entender mejor la encrucijada, podemos comparar el impacto de los dos actores principales en el territorio desde una perspectiva socioambiental.

AspectoGobernanza de Grupos Armados IlegalesPresencia Estatal (Ideal vs. Realidad)
Uso del SueloImpulso a la deforestación para siembra de coca y apertura de minas ilegales. Sin planificación ni conservación.Ideal: Ordenamiento territorial, protección de parques naturales. Realidad: Acciones militares enfocadas en la erradicación, a menudo sin alternativas sostenibles para la población.
Economía LocalBasada en la ilegalidad. Genera ingresos rápidos pero insostenibles y con alto costo ambiental y social.Ideal: Inversión en desarrollo sostenible, proyectos de sustitución de cultivos, ecoturismo. Realidad: Poca inversión, proyectos fallidos y falta de confianza.
Gestión del AguaContaminación sistemática de ríos y fuentes hídricas con mercurio, cianuro y químicos de la producción de cocaína.Ideal: Protección de cuencas, acueductos veredales. Realidad: Ausencia de control sobre la contaminación, con efectos devastadores para la salud pública.
Relación con la ComunidadControl social a través del miedo, la coerción y la dependencia económica.Ideal: Construcción de confianza, participación ciudadana. Realidad: Desconfianza, estigmatización y percepción de abandono.

Hacia una Paz Ambiental: La Única Salida Sostenible

El llamado del secretario de Gobierno de Nariño a establecer "mesas de diálogo" es un paso en la dirección correcta, pero debe ir más allá. La solución no puede ser exclusivamente militar. Se requiere una intervención integral del Estado que entienda la profunda conexión entre paz, bienestar social y equilibrio ecológico. La verdadera pacificación del territorio pasa por arrebatarle la base social a los grupos ilegales, y esto solo se logra con oportunidades reales y sostenibles.

Se necesita una gobernanza ambiental efectiva, donde las comunidades se conviertan en las principales guardianas de su territorio. Esto implica:

  1. Inversión en Alternativas Económicas Verdes: Fomentar proyectos de agricultura sostenible, agroturismo, reforestación con especies nativas y el aprovechamiento no maderable del bosque.
  2. Presencia Estatal Integral: No solo militar, sino civil. Escuelas, centros de salud, vías de comunicación y asistencia técnica para que las alternativas legales sean más rentables y seguras que las ilegales.
  3. Justicia Ambiental: Perseguir y castigar a los grandes eslabones de la cadena de la minería ilegal y el narcotráfico, que son los verdaderos responsables de la devastación, en lugar de centrar la represión en el campesino sin opciones.
  4. Construcción de Confianza: Un diálogo honesto y vinculante con las comunidades, reconociendo sus miedos, sus necesidades y su conocimiento ancestral del territorio.

Lo sucedido en El Rosario es un llamado de atención urgente. Mientras la guerra continúe siendo financiada por la destrucción de la naturaleza, y mientras las comunidades no vean en el Estado un aliado para su desarrollo, la selva seguirá ardiendo, los ríos seguirán muriendo y la paz será una utopía. La protección de la biodiversidad de Nariño no es un tema secundario; es la condición indispensable para construir un futuro viable y en paz para sus habitantes.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Por qué los civiles expulsarían al ejército si este combate a los grupos ilegales?

La relación es compleja. Los civiles a menudo se sienten atrapados en el fuego cruzado. Perciben que la presencia militar puede generar más violencia en su territorio sin ofrecer soluciones a sus problemas de fondo, como la falta de oportunidades económicas. Además, pueden existir presiones de los grupos armados o una desconfianza histórica hacia las fuerzas del Estado.

¿Qué impacto tiene la deforestación en Nariño más allá de la pérdida de árboles?

La deforestación causa la pérdida de hábitat para miles de especies, algunas endémicas (que solo existen en esa zona). También provoca erosión del suelo, lo que aumenta el riesgo de deslizamientos de tierra. Además, los bosques son reguladores hídricos; su destrucción altera los ciclos de lluvia y puede secar las fuentes de agua de las que dependen las comunidades.

¿Hay alguna solución a corto plazo para este problema?

Las soluciones a corto plazo son difíciles en un conflicto tan arraigado. Sin embargo, acciones como establecer corredores humanitarios y zonas de diálogo, garantizar que la fuerza pública actúe con estricto respeto a los derechos humanos y acelerar la implementación de programas de desarrollo alternativo pueden empezar a generar confianza y a cambiar la dinámica del conflicto.

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