Día Mundial del Medioambiente La recuperación es verde

La pandemia de Coronavirus ha cambiado la percepción propia y del mundo. Es necesario ir a un cambio de paradigma hacia una economía sostenible e incluyente.

Actualidad Silvia Vazquez para diario Clarín 05 de junio de 2020
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La Pandemia marca un punto de inflexión. La globalización ahora tiene forma de virus y trae un mensaje que aún y en especial en Argentina no está decodificado.

No hay registro de guerras, recesión o situación análoga que impactaran tan profundamente en las emisiones de CO2 en el último siglo y, esto sucedió en pocos meses.

Sin duda el Covid-19 ha cambiado la percepción propia y del mundo que tenemos. Quizá después de respirar aire más puro, de ver como se recompone la naturaleza, sorprendernos con las imágenes de animales silvestres vagando por las ciudades, no queramos volver al viejo sistema socio económico y anti ecológico que nos está llevando al umbral de la extinción.

Si analizamos lo que la industria sacrificó en materia ecológica y ambiental en pos del crecimiento económico, veremos que el resultado es sólo una gran desigualdad social. En los últimos diez años la riqueza creció en un 69% ; pero de ese “crecimiento” el 1 % de la población del planeta se quedó con el 86% de la riqueza generada.

Para dar un ejemplo muy parcial; en tan solo 10 años, el planeta perdió 945.345 kilómetros cuadrados de bosques naturales. En Argentina la cifra es de tres millones de hectáreas en ese lapso de tiempo, la razón es la expansión de la frontera agrícola.

La conservación de bosques juega un rol clave en la mitigación del cambio climático. Sin embargo, pese al gran crecimiento de la producción de alimentos, el hambre afecta a 42 millones de personas en América Latina y el Caribe según las Naciones Unidas. Todo parece indicar que las formas de producir y consumir tienen un costo social y ambiental insostenible.

Hay un camino verde, un GREEN NEW DEAL, que implica realizar inversiones de gran envergadura, que deberán organizarse alrededor de los “principios ecológicos”, cambiar la forma de producir y consumir, que reemplace la economía lineal de producir, usar y descartar a una economía circular virtuosa, que migre hacia una matriz energética limpia y produzca alimentos sin veneno .

¿Nos preparamos para afrontar estos riesgos que la ciencia viene anunciando hace ya mucho tiempo? Creo que el mundo aún no toma conciencia de cuál es la senda que recorremos; ésta no será la última Pandemia.

El daño ambiental acelera el cambio climático y esto genera las condiciones para nuevas y quizás más severas crisis sanitarias globales. Aceleración que agrava la destrucción de la biodiversidad en el planeta y en Argentina, entre otras causas, por la pesca ilegal no declarada y no reglamentada, en desmedro de nuestro principal recurso que es el mar, pesticidas que dañan la salud humana y de los ecosistemas y eliminan especies forestales contribuyendo a la desertificación, por la contaminación del agua con total desatención de las normas y una actividad minera causante de graves enfermedades que impactan especialmente a los más vulnerables Hay dos caminos posibles a recorrer, uno la continuidad de este sistema económico de hiper explotación de los bienes naturales, aumento de la pobreza y desigualdad; es un camino de corto plazo y de consecuencias irreversibles. El otro, es un cambio de paradigma, una economía sostenible e incluyente reconciliada con la protección de nuestra Casa Común como dice el Papa Francisco, un mundo donde los derechos humanos cohabiten con los derechos de todas las especies con quienes compartimos el planeta.

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