Plenario de la Red de Áreas Protegidas Urbanas (RAPU)

Desde el Partido verde difundimos las resoluciones de el importante encuentro de la Red de Áreas Protegidas Urbanas. (RAPU)

Actualidad Por: PARTIDO VERDE 24 de mayo de 2020
rapu


PARQUE DE LA ESTACIÓN (CABA)
Este documento reúne las conclusiones del "Plenario de los espacios naturales de
Buenos Aires" realizado el pasado 29 de febrero de 2020, organizado por la Red de
Áreas Protegidas Urbanas (RAPU).
El evento tuvo lugar en el Parque de la Estación (CABA) y reunió a más de 120
personas provenientes de 30 áreas protegidas -o a proteger-, ubicadas en distintos
lugares de la región rioplatense y el Área Metropolitana de Buenos Aires, junto a
integrantes de diversos proyectos vinculados al ambiente y el espacio público.
El objetivo fue debatir una agenda común de lucha y posicionamiento político a
partir de la experiencia de las áreas y sus grupos.
Se trató de una invitación a pensar y proponer diversas definiciones acerca de qué
són las áreas protegidas, cómo deberían gestionarse y qué papel deberían cumplir
el Estado y los grupos organizados a su alrededor para protegerlas e impulsarlas.
Agradecemos a las organizaciones que colaboraron con el Plenario e hicieron
posible esta reunión: la Mesa de Gestión del Parque de la Estación y los vecinos del
barrio de Once, impulsores del Parque, por invitarnos a su espacio, y a los centros
de Nuevo Encuentro y Partido Solidario del barrio, por su aporte y acompañamiento
en la logística de la reunión.
Muy profundamente agradecemos a todxs lxs compañerxs y grupos participantes
del Plenario por una jornada de debates entusiastas, con puntos de vista diversos,
muchas veces contrapuestos, pero siempre atentos a lograr objetivos comunes.
Presentación
Las conclusiones presentadas en este documento reflejan la experiencia y el
aprendizaje realizados desde hace años por grupos de vecinxs y activistas
dedicados al ambiente.
A modo de consenso general, desde la RAPU queremos resaltar algunas de las
ideas y propuestas sostenidas por todos los grupos del Plenario a lo largo del
debate:
+ Las áreas naturales urbanas de uso público son espacios de alto valor
ambiental, cultural y patrimonial: deben ser protegidas y recibir una atención
prioritaria por parte de los Gobiernos Municipales y de la Ciudad de Buenos
Aires, la Provincia y la Nación.
+ Todas las áreas protegidas urbanas, y aquéllas propuestas como áreas a
proteger, cuentan con grupos de vecinos y activistas dedicados a cuidarlas y
difundirlas, los cuales deben formar parte de la gestión de las áreas, y ser
incluidos en la toma de decisiones vinculadas a ellas.
+ Las áreas protegidas urbanas realizan aportes sociales a la comunidad en
muy diversos aspectos:
● mejoran la calidad de vida de la población, al asegurar el derecho a
gozar de un ambiente sano y contar con espacios verdes en las
ciudades;
● promueven la experiencia de la naturaleza y ofrecen un potencial
fundamental para la educación, como espacios pedagógicos y de
investigación para todos los niveles y públicos, donde es posible tomar
consciencia de los desafíos actuales del cambio climático enfrentados
por nuestras sociedades;
● son espacios de pertenencia donde se expresa parte de la historia del
territorio, se construye un sentido de identidad y se organizan
proyectos colectivos de gran valor político y cultural.
+ Las áreas protegidas urbanas de Buenos Aires se encuentran amenazadas
por diversas situaciones de conflicto vinculadas al territorio, donde se
expresan la falta de recursos y planes de gestión, y a veces también la
inacción, la inoperancia y la lisa y llana complicidad de los gobiernos,
organismos y funcionarios encargados de ordenar el territorio y controlar los
daños ambientales producidos por distintos actores.
+ Las áreas protegidas urbanas se hallan en riesgo debido a la ausencia de
planificación en el desarrollo urbano del área metropolitana de Buenos Aires,
con la consiguiente sucesión de tomas de terrenos, ventas ilegales de lotes,
aparición de rellenos y basurales a cielo abierto, y otros problemas
vinculados a desigualdades sociales y de planificación urbana que ponen en
riesgo las áreas. Los Municipios, la Provincia, el OPDS, ACUMAR y el
Ministerio de Ambiente no dan respuesta a la situación y, sobre todo, no
crean los espacios de diálogo y participación en donde los vecinos puedan
ser parte del cuidado y gestión de las áreas naturales, aportando su
experiencia, su estrecho vínculo con estos espacios y su interés en
defederlos para mejorar su calidad de vida.
+ La participación social organizada es fundamental para desarrollar un sistema
de áreas protegidas urbanas. Dar lugar en los espacios de gestión a las
organizaciones locales vinculadas a las áreas es reconocer su aporte
fundamental, y sobre todo es valorar su potencial para crear ámbitos de
participación política y ciudadana de interés para toda la comunidad.
+ Desde la RAPU exigimos el derecho a un ambiente sano, no solo desde una
perspectiva legalista, sino porque entendemos que es condición necesaria
para el bienestar de las personas y de las generaciones por venir. Es una
cuestión básica de derechos humanos. No podemos permitir que se sigan
avasallando los bienes comunes, la cultura y las construcciones sociales que
se sustentan en el equilibrio del ambiente. No estamos dispuestos a ceder un
metro más de nuestros bienes comunes en Buenos Aires.
+ Estamos en emergencia ambiental, ecológica y climática, y necesitamos
proteger los territorios y la biodiversidad, por ello llamamos a la unión de
todas las personas y colectivos socio-ambientales en defensa de la
Naturaleza, a organizarse en esta red para confluir en un plan de lucha
legislativo y en las calles que logre poner el tema en la agenda de la sociedad
y de todo el abanico político.
Reproducimos a continuación las conclusiones de cada uno de los grupos de
debate, donde se elaboraron diversas ideas sobre las áreas protegidas urbanas.
RESUMEN ZONA OESTE
COORDINACIÓN: ORGANIZACIÓN ISLA VERDE
Participantes: Reserva Ciudad Evita (La Matanza) - Isla Verde (Palomar) - Universidad de
Quilmes (Quilmes) - Semillas al Viento (Isidro Casanova - Laferrere) - Reserva Natural de
Laferrere (La Matanza) - Reserva Natural Urbana “El Corredor” (San Miguel) - COEPSA
Ituzaingó
❖ ¿Qué es un área natural urbana?
Proponemos una definición de las áreas naturales urbanas enmarcada en los
derechos humanos:
+ Derecho a la salud
La preservación de los espacios verdes es un tema de salud pública.
Frente a la definición de “espacios ociosos” proponemos pensar estos espacios
como necesarios para la vida.
De allí la importancia de preservar la biodiversidad. Esta es necesaria para nuestra
vida, como integrantes de una especie más entre otras, y para el sustento y
desarrollo de todas las demás.
Las áreas protegidas son espacios que otorgan beneficios a la salud y permiten la
vida en la ciudad.
En necesario explicitar la relación entre “conservación”, “biodiversidad” y “servicios
ecosistémicos”: las áreas protegidas son lugares de respeto “por” y “con” la
naturaleza.
Las áreas protegidas deben enmarcarse en el “ordenamiento territorial”, pero
contemplarse también como parte del espacio verde que necesitamos para vivir,
usando también la propuesta de la OMS de un metro cuadrado por habitante como
horizonte.
Proponemos una definición de áreas protegidas que contenga la idea de espacios
verdes “inmersos” en la ciudad, entendidos como “neo-ecosistemas” que forman
parte de un corredor biológico.
Las áreas protegidas están vinculadas al derecho a la alimentación saludable: son
espacios que pueden incluir el trabajo con huertas comunitarias en función de la
soberanía alimentaria.
Y también pueden convivir con otros usos, por ejemplo entendidas como áreas de
amortiguamiento.
+ Derecho a la identidad
Las áreas protegidas son espacios de pertenencia, espacios que “nos pertenecen”.
Contribuyen a la identidad de los territorios: definen territorios con particularidades y
memorias.
Son parte del territorio de los originarios humanos y no humanos (flora y fauna
nativa), donde conviven con lo exótico y los inmigrantes.
Este proyecto de ley de áreas protegidas es de “interés nacional” ya que busca
proteger el patrimonio cultural y natural, su protección y su divulgación.
Nos debemos un debate sobre lo “público” y lo “privado”. Lo “público” se relaciona
con el acceso pago o no pago a los sitios; y lo “privado” a la sectorización de los
sitios (o con acceso restringido a ciertas zonas): En estos casos, ¿cómo se
garantiza el control sobre el territorio? ¿Quién controla y cómo?
Otros temas por resolver: ¿esta ley debería regir sobre las reservas urbanas
privadas? Quizás las áreas privadas exceden al proyecto de la RAPU. Pero sería
necesario pensar también una regulación para ellas.
+ Derecho a la educación
Las áreas protegidas urbanas se vinculan al derecho a la educación en un doble
sentido: son lugares para la educación ambiental, son sitios propicios para
desarrollarla; y son lugares que se protegen mediante la misma educación
ambiental y la concientización de la población.
Es necesario pensar quiénes y cómo están a cargo de la educación ambiental. Se
podrían impulsar desde las organizaciones ambientalistas y la comunidad científica
jornadas de formación docente y capacitaciones.
Pensamos las áreas protegidas urbanas como “espacios y terrenos libres de
construcciones”, con potencialidad para la conservación, dentro de una definición
amplia capaz de abarcar la diversidad existente en los territorios.
Es necesario enmarcar el problema de las áreas protegidas en los Objetivos para el
Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.
❖ ¿Cómo debería gestionarse las áreas urbanas? ¿Cómo debería ser su
funcionamiento? ¿Qué propuestas básicas tenemos? ¿Qué
responsabilidades debería tener el Municipio y cuáles la Provincia?
Las áreas protegidas urbanas son espacios de participación “intersectoriales y
multidisciplinarios”, vinculados a múltiples actores como la comunidad local (vecinxs,
escuelas), la comunidad científica y el Estado.
Pensamos esta relación según la analogía de un árbol: en las raíces está la
comunidad (“desde los barrios hacia la Nación”); en las ramas, los diversos niveles
del Estado arrancando por el Municipio, la Provincia, y por último la Nación; en la
copa, los tratados internacionales.
Consideramos al Municipio un actor primario de enlace con las raíces (el pueblo), ya
que conoce las particularidades del territorio, en tanto nivel de gobierno más
cercano a la comunidad; el Municipio gestionaría el nivel operativo-logístico, y los
recursos bajarían de la Provincia y la Nación.
Destacamos la importancia de los Consejos consultivos y vinculantes como
espacios de participación de la comunidad en la protección de estos territorios.
Junto con la comunidad científica y los municipios, en estos Consejos se tomarían
las decisiones sobre el territorio.
Proponemos, también, la figura de los guardaparques municipales, con formación
en las universidades del Conurbano y/o instituciones terciarias. (También se puede
proponer una escuela de guardaparques municipales).
El guardaparque sería quien protege el territorio. (Quedaría evaluar el rol de la
policía según los diversos territorios).
Se debería pensar en un espacio de “certificación de saberes”, cuando existe un
“saber hacer” de la comunidad, que puede aportar también en la gestión de estos
territorios.
Pensamos las áreas protegidas como:
+ Ámbitos deportivos (para realizar deportes “sustentables”).
+ Espacios de esparcimiento y recreación para niñes.
+ Proyectos ambientales (para huertas agroecológicas comunitarias,
viveros de nativas, talleres de plantas medicinales y cocina saludable).
+ Espacios culturales (de lecturas y talleres literarios).
+ Espacios de museos comunitarios para las “memorias del lugar”: para
compartir saberes biológicos de la región, centros culturales barriales
con espacios de pintura y música de vecinxs, y de los pueblos
originarios, y talleres de música y naturaleza.
+ Visitas de universidades (para investigación) y escuelas.
+ Producción de audiovisuales para la divulgación y comunicación del
espacio.
+ Y espacio permanentemente abierto a las propuestas e ideas de les
vecines.
Para gestionar las áreas pueden realizarse invitaciones a “mecenas” que quieran
colaborar o participar desde lo monetario. Y darse regalos como incentivos al visitar
el espacio: semillas o plantines de nativas para que el “espacio de la reserva se
agrande” (en un balcón o patio).
❖ ¿Cómo debería desarrollarse la participación de la comunidad en las
Reservas?
Mediante asambleas abiertas y plenarios barriales convertidos en instancias de
debate donde se construyan propuestas de gestión del espacio; con reciprocidad,
“escucha”, trabajo en conjunto, respeto a los saberes de los otros y valoración de las
necesidades barriales.
Con la participación de representantes de los gobiernos como interlocutores en
mesas territoriales realizadas con los municipios, como instancias intermedias con
capacidad de acción.
Elaborando mecanismos de sanción como la recomposición o restauración
obligatoria de los espacios dañados; ya sea cuando el daño provenga de un privado
o del mismo Estado (por acción u omisión).
RESUMEN ZONA SUR
COORDINACIÓN: ELENA AGUIRRE (SAN VICENTE), FLORENCIA BAZAN (SANTA CATALINA)
Participantes: Vecinos Autoconvocados en Defensa de Santa Catalina (Lomas de Zamora)
- Vecinos Autoconvocados en Defensa de Hudson (Berazategui) - Reserva Natural Camino
de las Flores (Longchamps - Alte. Brown) - Expediciones a Puerto Piojo (Avellaneda) - Red
de Jardines Silvestres de Alte. Brown (Adrogué) - Vecinos Laguna de San Vicente - Amigos
de Laguna de Rocha (Esteban Echeverría) - Chacras de Canning (Ezeiza) - Barrio
Links-Erratchu (Ezeiza) - UNDAV (Avellaneda) - Colectivo Ecológico “Unidos por la Laguna
de Rocha” (Esteban Echeverría) - Vecinos de Punta Indio
❖ ¿Qué es un área natural urbana?
Son aquellas áreas naturales y/o corredores biológicos de la superficie y/o del
subsuelo terrestre, espacio aéreo y/o cuerpos de agua, existentes en sectores
urbanos y/o periurbanos de la Provincia, que por razones de interés general,
especialmente de valor biológico, cultural, patrimonial o educativo deben ser
protegidas y preservadas, por lo cual se declara de interés público su conservación.
Estas áreas deben ser consideradas elementos del Ordenamiento Territorial del
paisaje urbano de Buenos Aires.
❖ ¿Cómo deberían gestionarse las áreas protegidas? ¿Cómo debería ser su
funcionamiento? ¿Qué propuestas básicas tenemos? ¿Qué responsabilidad
debería tener el Municipio y cuáles la Provincia? ¿Cómo debería
desarrollarse la participación de la comunidad en las Reservas? ¿Cómo
deberían diseñarse los dispositivos de participación?
Creemos necesario que las áreas estén bajo un régimen de manejo tripartito
(Provincia, Municipio y Comunidad). El modelo actual, donde las reservas están bajo
la órbita de un solo ente estatal -ya sea Provincial o Municipal- no funciona; por eso
proponemos la modificación del artículo 2 donde se define un régimen bipartito. 1
De esta manera, el estado no desempeña el papel exclusivo de dirección o
administración; es un agente más que debe negociar, ceder y construir de manera
corresponsable en el área protegida. Las decisiones sobre el área, como las obras
de infraestructura, deben acordarse entre las tres partes: Provincia, Municipio y
Comunidad.
1 Se refiere al art. 2 del proyecto de ley de reservas naturales urbanas
Proponemos que se genere un comité de comanejo con una presidencia rotativa y
reuniones trimestrales, donde haya subcomités específicos por áreas, y activa
participación de la comunidad ligada al área natural.
Es de vital importancia crear un sector de educación socio ambiental en el área,
donde se contemplen las cuestiones hídricas, de salud pública y biológicas.
Igualmente debe existir una total transparencia informativa, tanto para los actores
involucrados como para la comunidad.
Bajo este régimen de manejo tripartito, las responsabilidades de cada actor deben
estar bien definidas.
A grandes rasgos, la Provincia debería ser responsable de la aplicación de la ley,
proveer el financiamiento para las áreas protegidas y sancionar las conductas
perjudiciales a las mismas. Los municipios deben ser los actores locales
responsables del control y vigilancia del área.
RESUMEN DE LA COMISIÓN NORTE
COORDINACIÓN: DANIEL BRACAMONTE Y BEATRIZ MUSACHIO (VILLA LA ÑATA) Y DIEGO VEGA
(VICENTE LÓPEZ)
Participantes: Asamblea permanente Villa La Ñata (Tigre) - Basta de Mutilar
Nuestros Árboles (Escobar) - Asociación Patrimonio Natural (Pilar) - Migrantes del
Reconquista UNSAM - Reserva de San Pedro - Reserva Natural del Pilar - Reserva
Ecológica de Vicente López Área - Natural Yrigoyen (Vicente López) - Área Natural
Yrigoyen - Unidos por el Río (Vicente López) - Amigos de la Reserva de Ing.
Maschwitz - Todxs por el Yrigoyen (Vicente López) - FCEyN-UBA (San Fernando) -
Revolución Isleña (Tigre) - Vecinos por la Reserva de Radio Nacional (Gral.
Pacheco) - Bosque Urbano - UNSAM (San Martín) - Área Yrigoyen Factor Biótico
(Vicente López) - Ambiente Municipio de Vicente López - Reserva Ecológica de
Vicente López
❖ ¿Qué es un área natural urbana? ¿Cómo deberían gestionarse? ¿Cómo
debería ser su funcionamiento? ¿Qué propuestas básicas tenemos? ¿Qué
responsabilidad debería tener el Municicpio y cuáles la Provincia? ¿Cómo
debería desarrollarse la participación de la comunidad en las Reservas?
¿Cómo deberían diseñarse los dispositivos de participación?
Es necesario ver las reservas como espacios abiertos a la comunidad con
importantes fines educativos.
Y también es necesario no perder de vista su vulnerabilidad a la acción antrópica, y
la necesidad de ampliar estas áreas para garantizar que no sean enajenadas por la
vorágine urbanizadora.
Se necesita reforzar la autoridad de aplicación encargada de administrarlas, y
fortalecer el sistema de guardaparques con poder de policía e inspectores
ambientales.
Es fundamental repensar las leyes vigentes y su impronta en relación a la
problemática jurisdiccional.
También es necesario considerar la incorporación de otras formas de protección de
las aéreas naturales, como ser la creación de parques naturales y la custodia
honoraria; estas formas ya se proponen en algunos municipios como Tigre, y si bien
tienen limitaciones son útiles para preservar los territorios hasta lograr mayores
niveles de protección.
Para defender las áreas naturales urbanas y evitar la ampliación de una urbanidad
nociva para el ambiente se deben generar trincheras sociales capaces de preservar
la biodiversidad mediante la movilización y la organización.
Un camino a seguir es el de los espacios de gestión vecinal, donde una fusión entre
la política y la militancia ambiental logran ordenanzas y consejos de gestión que
suben un escalón institucional en la protección natural.
Se consideró fundamental la coordinación de las organizaciones que defienden
espacios de biodiversidad o actúan contra la contaminación en todos sus planos,
asumiendo como paradigma el cambio climático y la crisis del factor tiempo para
virar el rumbo hacia la preservación del medio ambiente.
Llamamos a no caer en posiciones individualistas o liderazgos nocivos, y a poner el
centro en la unidad de acción para la preservación.
Se resaltó la importancia de las zonas de amortiguación en torno a las áreas
protegidas.
Y se acordó la necesidad de consensuar un plan de lucha y formar una
coordinadora ambiental en la Provincia de Buenos Aires.
RESUMEN CIUDAD DE BUENOS AIRES
COORDINACIÓN: PARQUE SARMIENTO
Participantes (las siguientes son todas organizaciones de la Ciudad de Buenos Aires):
Reserva Ecológica Ciudad Universitara Costanera Norte - Árboles Nativos (Aves
Argentinas) - Arbolado Urbano - Asuntos del Sur - GECA - Parque de la Estación - El
Renacer de la Laguna Facultad de Veterinaria (UBA) - Parque Sarmiento - Plaza Manzana
66 - Save The Frogs Buenos Aires - Parque Sarmiento -Cauce Viejo del Riachuelo (Villa
Riachuelo) - Vivero Comunitario Ciudad Universitara - Centro Argentino de Arquitectos
Paisajistas - Izquierda Socialista - Barrio Arborescentes - Velatropa - Extinction Rebellion -
Plantá Árboles Nativos en el Barrio - Parque de la Estación - Parque Avellaneda - Club de
Observadores de Aves Caburé - Facultad de Arquitectura (UBA) - Universidad CEACE -
Paisaje UBA - Basta de Demoler - Cátedra de Ingeniería Comunitaria UBA - CTA Capital -
Observatorio del Derecho a la Ciudad - Red de Defensoras del Ambiente y el Buen Vivir -
Arbolitos de Empedrado - Círculo de Soberanía Alimentaria - UNSAM - Colectiva de
Observadoras de Aves Feminista (COAF) - Vecinos por la Ecología - Observatorio de
Humedales del Delta - CRRE - Casa Gatica - Club 80.000 Economía Unificada - Ciudad
Universitaria - Basta de Mutilar Nuestros Árboles -
❖ ¿Qué es un área natural urbana?
Sugerimos reemplazar la idea de “área” por la de “ambiente”.
Un ambiente protegido urbano es un bien común y un derecho humano según el
artículo 14 de la Constitución Nacional: “Todos los habitantes gozan del derecho a
un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las
actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las
de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo”.
Los valores a proteger en las áreas radican en la biodiversidad, identidad histórica y
cultural y la memoria colectiva. Las áreas proveen beneficios ecosistémicos y
espacios abiertos para actividades espontáneas al aire libre; son espacios donde se
promueven actividades culturales y educativas.
En la Ciudad de Buenos Aires se trata de pensar las áreas como bienes comunes
con valores a proteger: biodiversidad, identidad histórica y cultural, educación,
memoria colectiva; las áreas proveen de beneficios ecosistémicos y a la vez valores
de espontaneidad en términos recreativos.
Hay un debate sobre qué espacios de la Ciudad entrarían en la definición de área
protegida:
+ Reservas naturales (las tres reservas de la Ciudad).
+ Reservas y urbanizaciones parque.
+ Reservas, parques, biocorredores y arbolado urbano.
Consideramos adecuado estudiar esta última opción ya que el motivo de nuestra
reunión es encontrar un factor común para proteger estas áreas, pero la diversidad
de casos nos obliga a detenernos en esto, y definir cuáles variables son los valores
a proteger.
Se proponen varias acciones:
a) establecer una jerarquización entre las áreas, para lo cual sería
conveniente definir la tipología con presupuestos mínimos para cada categoría.
b) Definir de antemano las necesidades de la población en materia ambiental,
teniendo en cuenta la diversidad de usos posibles para las áreas (reservas: cuidado
y educación; espacio verde: recreación, esparcimiento, encuentro social; huertas:
alimentación), así como la desigualdad en el acceso a los espacios verdes (los
barrios populares de la Ciudad casi no tienen espacios verdes, ni se priorizan estos
en sus procesos de urbanización).
Proponemos crear biocorredores (riberas de ríos y arroyos, vías de ferrocarril,
plazoletas, bajoautopistas, etc.) que conecten espacios verdes y zonas de
amortiguación.
Es necesario pensar en términos educativos la posibilidad de incluir huertas urbanas
y escolares en esta categorización, así como en la recuperación del patrimonio
histórico y cultural, que suele estar asociado a muchos espacios verdes.
Sería necesario revisar el código urbanístico de la Ciudad y revisar las
consideraciones del proyecto de Ley Marco de Espacios Verdes planteado por el
Observatorio por el Derecho a la Ciudad; e incluir estas apreciaciones en un
proyecto amplio de reservas naturales urbanas que debe servir de guía a cualquier
ciudad.
La RAPU debe contar con una Comisión legal y técnica que pueda revisar el código
urbanístico y aportar ideas en los temas que surjan, dada la complejidad de actores
que actúan en cada caso.
❖ ¿Cómo debería gestionarse un área protegida? ¿Cómo debería ser su
funcionamiento? ¿Qué propuestas básicas tenemos?
Se propone un esquema que articule entre los actores que actualmente revistan en
la Ciudad, en particular en las Comunas.
Un modelo podría ser el del Parque Avellaneda en la Ciudad, y trasladarlo al resto
de los espacios verdes, cada uno con un Plan de Manejo específico. Este debe
tener una mesa de trabajo y consenso entre la ciudadanía y el administrador
público, como nexo con el gobierno.
Puede pensarse la posibilidad de una gestión de las áreas distribuidas según las
cuencas de los arroyos que atraviesan la ciudad.
Y buscarse el asesoramiento de expertos en cuestiones ambientales para la toma
de decisiones.
❖ ¿Qué responsabilidad debe tener el Gobierno de la Ciudad?
Debe elaborar una planificación sistémica de nivel macro para la Ciudad que
considere el AMBA, incluya las áreas a proteger y esté abierta a encontrar
potenciales nuevos ambientes para su protección, incluyendo a todos los barrios por
igual, y con especial atención a aquellos barrios populares con gran déficit de
espacio público y verde.
También debe facilitar mediante distintos sistemas una auténtica participación
ciudadana, poner en práctica proyectos educativos y proveer los medios para la
protección de las áreas.
En necesario crear una Ley marco de espacios verdes en la Ciudad. Y establecer
definiciones de “verde” y “público” para evitar la trampa de los indicadores
numéricos del Gobierno sobre los m2 de espacio verde disponibles per cápita.
La Ciudad debe asegurar el presupuesto necesario para cada comuna. Y la
presencia de guardaparques.
También debe buscarse la cooperación entre las áreas protegidas del AMBA (y
crear un organismo central que las regule).
❖ ¿Cómo debería desarrollarse la participación de la comunidad en las
Reservas?
Deben crearse unidades más pequeñas en cada comuna involucradas en la
concientización sobre el cuidado y los beneficios de las áreas protegidas y del
arbolado urbano.
Y crearse biocorredores (en riberas de ríos y arroyos, vías de ferrocarril, plazoletas,
bajoautopistas, etc.) que conecten los espacios verdes, con exigencia de zonas de
amortiguación.
Es necesario impulsar una presencia activa de los grupos y activistas en los
consejos comunales consultivos de los barrios.
E involucrar a las cátedras universitarias de las universidades públicas
comprometidas con el ambiente.
❖ ¿Cómo debería desarrollarse la participación de la comunidad en las
❖ Reservas?
Mediante la planificación participativa con gestión asociada con las Comunas
y la Ciudad.
Es necesario pensar el “mientras tanto”, hasta que estén conformadas las
áreas protegidas.
Y pensar las áreas protegidas en términos de Derechos Humanos, en tanto
acceso igualitario a los servicios de la ciudad, así como a la vivienda,
transporte y otros servicios urbanos, entre los que se incluyen los espacios
verdes públicos.
También proponemos articular el trabajo con las áreas protegidas con el de
los espacios de memoria en la Ciudad.
Es fundamental, por último, potenciar las herramientas de la educación
ambiental con ONGs y vecinxs, para que sean parte de la c

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