08/12/2024
En un mundo donde el consumo desmedido y los residuos parecen ahogar nuestros paisajes, surgen voces que, en lugar de gritar, esculpen. Crean, a partir de lo que otros desechan, un mensaje tangible, poderoso y de una belleza sobrecogedora. Este es el caso de Alejandro Zalazar Correa, un artista mendocino que ha encontrado en la naturaleza y en sus desechos la materia prima para dar vida a una obra que es, en sí misma, una declaración de principios. Sus esculturas, algunas de hasta cuatro metros de altura, no son solo representaciones de la fauna local; son un diálogo constante entre el arte, la ecología y la conciencia humana.

Lo que hace única la propuesta de Zalazar es su profunda conexión con el entorno, una relación forjada durante sus años como guardaparques. No es un artista que llega a un paisaje, sino que emerge de él. Su lema, «Con el arte se puede concientizar sobre el cuidado del medio ambiente», no es una frase vacía, sino el pilar que sostiene cada tronco ensamblado, cada rama entrelazada y cada pieza de metal soldada. A través de sus manos, la "basura" deja de serlo para convertirse en un testimonio de resiliencia y transformación.
- De Guardaparques a Escultor: El Origen de una Pasión
- Land Art: Cuando la Naturaleza se Esculpe a Sí Misma
- El Poder Simbólico del Reciclaje: Obras que Cuentan Historias
- Tabla Comparativa de Obras Destacadas
- El Desafío del Detalle: La "Venus del Vino"
- El Futuro: Romper Moldes sin Perder la Raíz
- Preguntas Frecuentes
De Guardaparques a Escultor: El Origen de una Pasión
Todo comenzó de una forma humilde y funcional. Mientras trabajaba protegiendo las áreas naturales de Mendoza, Alejandro empezó a crear carteles para los visitantes. Lo que inició como simples dibujos informativos sobre la fauna y la flora, poco a poco fue ganando complejidad. El trazo plano dio paso al bajorrelieve y, finalmente, la madera cobró volumen y se convirtió en escultura. Su objetivo era claro: hacer las figuras "lo más realistas posible" para generar un impacto directo y educativo en quienes recorrían los senderos.
Su primera gran obra realista nació de la oportunidad y la necesidad. En el año 2015, en la reserva de Ñacuñán, se encontró con una pila de troncos que habían sido cortados durante el mantenimiento de una ruta. En lugar de verlos como simples desechos, vio el potencial latente. “Si tenemos troncos y una motosierra, hagamos animales lo más parecidos posible”, propuso. De esa visión surgió un imponente puma sentado, que marcaría el inicio de una serie de obras emblemáticas del lugar, como un águila coronada. Aquel fue el punto de inflexión donde su vocación de protector de la naturaleza se fusionó inseparablemente con su talento como artista.
Land Art: Cuando la Naturaleza se Esculpe a Sí Misma
Alejandro Zalazar adoptó la corriente artística "Land Art", un movimiento que propone crear obras utilizando exclusivamente los materiales disponibles en el entorno natural donde se emplazan. Esta filosofía, que data de los años 60, resuena profundamente con su mensaje ecologista. "La idea es trabajar con los materiales naturales disponibles del lugar y no fabricarlos o traerlos de otro lado", explica. El resultado es un arte que no invade, sino que dialoga y se integra con el paisaje.
El ejemplo más espectacular de esta técnica es su puma gigante de ramas, ubicado en un bosque de pinos de la reserva Divisadero Largo. Con unas dimensiones colosales de 1,2 x 2,8 x 2,5 metros, la escultura parece emerger del propio suelo del bosque. Para su construcción, utilizó las ramas secas y los troncos caídos que encontró en el lugar. La fortaleza de la estructura no reside en clavos o pegamentos industriales, sino en la paciente y metódica tarea de calzar y unir las ramas con alambre. Con esta obra, Zalazar busca transmitir una idea poética y poderosa: "la misma naturaleza se sigue replicando". Es un ciclo de vida, muerte y renacimiento materializado en forma de felino.
El Poder Simbólico del Reciclaje: Obras que Cuentan Historias
Si bien sus obras con materiales naturales son impresionantes, algunas de sus esculturas más potentes son aquellas que utilizan objetos reciclados con una carga simbólica profunda. Estas piezas no solo reciclan material, sino que también reciclan y transforman historias.
El Zorro de las Trampas
Quizás su obra más representativa y conmovedora es un zorro de 6 metros de largo creado íntegramente con trampas de caza. Estas trampas, que en su día fueron instrumentos de dolor y muerte para la fauna nativa, fueron incautadas a cazadores furtivos y se estaban oxidando en un depósito. Alejandro vio en ellas una oportunidad única. "Era como jugar con el fin que tienen, hacerle una vuelta de rosca a algo tan dañino", comenta. Al transformar estos objetos de crueldad en la figura de un zorro, una de sus víctimas habituales, la obra se convierte en una denuncia silenciosa pero elocuente contra la caza furtiva y un homenaje a los animales que han sufrido por ella. "Es muy fuerte para mí esa obra", confiesa el artista.
El Megaterio Educador
En la reserva Divisadero Largo, visitada frecuentemente por escuelas, Zalazar se propuso despertar la curiosidad de los más jóvenes sobre el pasado prehistórico de la región. Así nació su "Megaterio", una réplica de 4 metros de altura de un perezoso gigante que habitó la zona hace 10.000 años. Para construirlo, aprovechó troncos de algarrobo incautados y material de desmonte de una ruta. La escultura no solo funciona como un "disparador" educativo, sino que también se ha integrado al ecosistema de una manera inesperada: "Es una estructura muy grande, adentro van muchos animales y las aves hacen sus nidos", explica. El arte, una vez más, se convierte en refugio y da vida.
Tabla Comparativa de Obras Destacadas
| Obra | Material Principal | Dimensiones | Mensaje Principal |
|---|---|---|---|
| Puma de Ramas | Ramas y troncos del lugar | 1.2 x 2.8 x 2.5 metros | La naturaleza se replica a sí misma (Land Art). |
| Zorro de Trampas | Trampas de caza incautadas | 6 x 1.7 x 1.2 metros | Transformar el daño en homenaje; denuncia contra la caza furtiva. |
| Megaterio | Troncos de algarrobo de desmonte | 4 × 4.6 × 2 metros | Educación sobre la megafauna extinta y el aprovechamiento de recursos. |
| Venus del Vino | Madera de nogal seco | No especificado | Homenaje a la mujer, la naturaleza (Pachamama) y la industria vitivinícola. |
El Desafío del Detalle: La "Venus del Vino"
Cuando se le pregunta por su escultura más difícil, Alejandro no duda en señalar una obra que se aleja de la fauna para adentrarse en la figura humana: la "Venus del vino". Tallada en un único y gran árbol de nogal seco para una bodega, esta pieza representó un reto técnico y conceptual. El objetivo era crear una figura femenina que encarnara a una especie de Pachamama, una madre tierra que da vida a la vid, el corazón de la economía mendocina. La dificultad radicaba en la precisión y el realismo que exige la anatomía humana. "Siempre me gusta trabajar con las personas de forma bien realista, tiene que tener todos los detalles y ser tal cual. Me costó bastante", admite. Esta obra, junto al puma y el zorro, es una de sus favoritas por la profundidad de su significado y la satisfacción del resultado final.
El Futuro: Romper Moldes sin Perder la Raíz
La ambición creativa de Alejandro Zalazar no tiene límites. Su próximo proyecto es una serpiente enrollada de unos impresionantes 25 metros de largo. La idea es que la cabeza se eleve a tres metros de altura, creando un punto fotográfico icónico para los visitantes con un hermoso paisaje de fondo. Aunque su obra está intrínsecamente ligada a las reservas naturales, que gracias a sus esculturas ganan un "valor agregado" y nuevos atractivos, el artista busca ahora diversificar sus horizontes. Su participación en el Museo de la Discapacidad María Kodama en Buenos Aires con una escultura de un corazón de madera marcó una nueva etapa. Sin embargo, tiene claro que, aunque rompa el molde de las reservas, su arte "siempre va a estar asociado a la naturaleza". Es su esencia, su punto de partida y su destino final.
Preguntas Frecuentes
¿Qué es el arte sustentable?
Es una corriente artística que se enfoca en crear obras utilizando materiales reciclados, naturales o de bajo impacto ambiental. Su objetivo no es solo estético, sino también generar conciencia sobre la ecología, el consumo responsable y la relación del ser humano con su entorno.
¿Por qué Alejandro Zalazar utiliza estos materiales?
Utiliza materiales naturales y reciclados por una doble razón. Primero, por su filosofía de dar una segunda vida a lo que se considera "basura", demostrando que todo tiene un valor potencial. Segundo, porque el propio material a menudo carga con un poderoso mensaje, como en el caso del zorro hecho con trampas de caza.
¿Cuál fue la escultura más desafiante para el artista y por qué?
La "Venus del vino" fue su obra más difícil debido a la alta exigencia de realismo y detalle que requiere la figura humana, a diferencia de las texturas más orgánicas de sus esculturas de animales hechas con ramas o metales.
¿Dónde se pueden ver las obras de Alejandro Zalazar?
La mayoría de sus obras a gran escala se encuentran en diversas áreas protegidas y reservas naturales de la provincia de Mendoza, Argentina, como la reserva de Ñacuñán, Divisadero Largo y Villavicencio.
El trabajo de Alejandro Zalazar es un recordatorio de que el arte puede ser mucho más que decoración. Puede ser una herramienta de educación, una forma de protesta y un puente para reconectar con el mundo natural. Cada una de sus esculturas es un gigante que nos susurra al oído una verdad urgente: la belleza puede nacer de las cenizas de nuestro descuido, y en esa transformación reside la esperanza de un futuro más sostenible.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Naturaleza Reciclada: El Arte de Alejandro Zalazar puedes visitar la categoría Ecología.
