27/08/2023
La imagen es tan impactante como simbólica: un avión Cesna 152 aterriza de emergencia sobre un lecho de tierra seca y resquebrajada. El piloto, Gustavo Siri, salió ileso, pero su maniobra dejó una estela de polvo donde hace poco tiempo solo había agua. Ese terreno agrietado es, o más bien era, la Laguna de Gómez en Junín, un espejo de agua de 6.000 hectáreas que hoy yace completamente seco. Este suceso no es un hecho aislado, sino el síntoma más visible de una enfermedad que avanza silenciosamente: el cambio climático. La combinación de sequías prolongadas y olas de calor sin precedentes ha transformado un paraíso natural y un centro social en un desierto desolador, dejando una profunda cicatriz en el ecosistema y en el corazón de toda una comunidad.

Un Recuerdo de Agua y Vida
Para miles de personas, la Laguna de Gómez no era solo una masa de agua; era el escenario de sus vidas. Como recuerda María Cruz, nacida en Junín, era el epicentro de las celebraciones del Día de la Primavera, el destino de los fines de semana en familia, el lugar para pescar, tomar mate y disfrutar de la naturaleza. Contaba con un camping, parrillas, un club náutico y un espigón que hoy se erige como un muelle hacia la nada. La pérdida, como ella misma afirma, es “enorme”, y abarca múltiples dimensiones: la ambiental, la social y la turística.
El Parque Natural Laguna de Gómez era un hervidero de actividad. Deportes náuticos como el esquí acuático, yachting, jet ski y kitesurf llenaban de color y movimiento sus aguas. Hoy, el silencio es abrumador. El ecosistema, que albergaba a unas 250 especies de peces, ha colapsado. La falta de agua eliminó el oxígeno, provocando mortandades masivas de peces, un preludio sombrío de la desaparición total del hábitat que se observó no solo aquí, sino en lagunas vecinas.
La Ciencia Detrás del Desastre: La Niña y sus Consecuencias
El meteorólogo Emiliano Presta lo explica con claridad: el fenómeno de la sequía que azota la región no es casual. Durante los últimos años, Argentina ha estado bajo la influencia del fenómeno climático de La Niña, caracterizado por generar temporadas de altas temperaturas y lluvias muy por debajo de lo normal. Entre finales de 2022 y principios de 2023, el país sufrió la sequía más severa de los últimos 30 años.
Esta crisis hídrica no solo vació las lagunas, sino que golpeó duramente a la economía nacional. Las pérdidas en el sector agropecuario rondaron los 20 mil millones de dólares, con la mitad de la producción sin poder cosecharse y una mortandad de ganado alarmante por la falta de agua y pasturas. La Laguna de Gómez, junto con sus hermanas de la cuenca del río Salado como Mar Chiquita, El Carpincho y Los Patos, son víctimas directas de este patrón climático extremo.
Aunque recientemente el ciclo ha virado hacia El Niño, que teóricamente trae más precipitaciones, las lluvias no han sido suficientes. Presta señala que en la última temporada apenas llovió el 50% de lo necesario para que la laguna mantuviera su “mínimo indispensable”. El déficit hídrico acumulado es tan grande que unas pocas tormentas son apenas un paliativo que no alcanza para revertir el daño.
Un Efecto Dominó que Arrasa la Cuenca del Salado
La tragedia de la Laguna de Gómez no es un caso aislado. Es el ejemplo más extremo de un problema que afecta a toda la cuenca hidrográfica del río Salado, una red interconectada de lagunas que dependen del mismo pulso hídrico. Lagunas emblemáticas como las de Chascomús, Lobos, Navarro y San Vicente han visto reducirse drásticamente sus niveles de agua.
Sandra, propietaria de un hospedaje en Chascomús, relata un panorama desolador. “El agua está muy baja y, por ese motivo, hubo una enorme cantidad de peces muertos porque se quedan sin oxígeno”, cuenta. Esta situación ha tenido un impacto directo en su negocio y en toda la economía local. El turismo, principal motor de la ciudad, se desplomó: la última temporada recibió apenas el 50% de los visitantes del año anterior. La laguna, que era su principal atractivo, hoy ofrece una imagen triste que aleja a los viajeros.
Otras grandes lagunas como Mar Chiquita y La Picasa, esta última en el límite entre Buenos Aires y Santa Fe, han perdido más de la mitad de su caudal, evidenciando la escala regional de esta catástrofe ambiental.
Tabla Comparativa: El Impacto de la Sequía en Lagunas Clave
| Laguna | Extensión Histórica (aprox.) | Estado Actual | Consecuencias Notables |
|---|---|---|---|
| Laguna de Gómez (Junín) | 6.000 hectáreas | Completamente seca | Colapso total del ecosistema, fin del turismo y actividades náuticas. |
| Laguna de Chascomús | 3.000 hectáreas | Nivel de agua críticamente bajo | Mortandad masiva de peces, caída del turismo en un 50%. |
| Laguna La Picasa (Santa Fe/Bs. As.) | Hasta 100.000 ha en inundaciones | Bajante histórica (hasta 6 metros) | Pérdida de más de la mitad de su caudal, afectando la biodiversidad. |
| Laguna Melincué (Santa Fe) | 15.000 hectáreas (pico en 2007) | Reducida a 3.000 hectáreas | Pérdida del 80% de su superficie máxima, grave impacto en avifauna. |
Un Futuro Incierto y un Llamado de Alerta Global
La pregunta que todos se hacen es si la Laguna de Gómez volverá a ser lo que era. La respuesta de los expertos es poco alentadora. Emiliano Presta estima que para recuperar el nivel de agua habitual, que ronda 1,5 metros de profundidad, “harían falta varios años” de lluvias sostenidas y muy por encima de la media. La recuperación del ecosistema será aún más lenta y compleja, si es que llega a ser completa.
Este evento local se enmarca en una crisis global. El Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S) confirmó que 2023 fue el año más caluroso jamás registrado a nivel mundial, y advirtió que 2024 podría ser aún peor. Mientras las emisiones de gases de efecto invernadero continúen, las temperaturas medias del planeta seguirán aumentando, haciendo que fenómenos extremos como la sequía de la Laguna de Gómez sean cada vez más frecuentes y severos.
La tierra agrietada de Junín es un espejo en el que debe mirarse el mundo entero. Es la prueba tangible de que el cambio climático no es una teoría lejana, sino una realidad devastadora que ya está aquí, transformando nuestros paisajes, destruyendo nuestros ecosistemas y borrando nuestros recuerdos.
Preguntas Frecuentes
¿Cuál es la causa principal de la sequía en la Laguna de Gómez?
La causa principal es una combinación de factores ligados al cambio climático, intensificados por el fenómeno de La Niña, que durante varias temporadas consecutivas provocó olas de calor extremas y una drástica reducción de las precipitaciones en la región.
¿Solo la Laguna de Gómez está afectada por este problema?
No. La sequía es un problema generalizado que afecta a toda la cuenca del río Salado en la provincia de Buenos Aires y a otras regiones de Argentina. Lagunas importantes como las de Chascomús, La Picasa y Melincué también han sufrido reducciones drásticas en su volumen de agua.
¿Qué impacto tiene esta sequía más allá del medio ambiente?
El impacto es multifacético. A nivel social, se pierde un espacio fundamental para la recreación y la identidad comunitaria. A nivel económico, el turismo, la pesca y las actividades náuticas, que son motores económicos para ciudades como Junín o Chascomús, se han visto paralizados, causando pérdidas significativas.
¿Es posible que la laguna se recupere por completo?
Los expertos señalan que la recuperación hídrica es posible, pero requeriría de varios años de lluvias constantes y por encima de los promedios históricos, un escenario incierto en el contexto climático actual. La recuperación del ecosistema, incluyendo su flora y fauna, sería un proceso aún más largo y complejo.
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