¿Qué factores condicionan a los viticultores a seguir empleando tratamientos de azufre?

Azufre en viñedos: Claves de su uso ancestral

10/06/2024

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Desde las civilizaciones clásicas hasta los viñedos modernos, el azufre se ha consolidado como uno de los tratamientos fitosanitarios más antiguos y, a la vez, más vigentes en la historia de la agricultura. Su aplicación en la viticultura, documentada desde el siglo XIX, responde a una necesidad constante de proteger la vid contra una de sus enfermedades más persistentes: el oídio. Hoy en día, tanto en cultivos tradicionales como en los que siguen las estrictas normativas de producción ecológica, el azufre continúa siendo un pilar fundamental, un aliado confiable que combina eficacia, bajo coste y un perfil medioambiental favorable. A través de la experiencia de investigadores y viticultores, exploraremos los factores que condicionan su uso, sus métodos de aplicación y las claves para maximizar su efectividad.

¿Cómo afecta el azufre al calentamiento global?
Otro problema derivado del azufre es su contribución al calentamiento global. Aunque en menor medida que el dióxido de carbono, el dióxido de azufre también contribuye al efecto invernadero y al cambio climático, afectando la temperatura y el clima global.
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¿Por qué el azufre sigue siendo un pilar en la viticultura?

La persistencia del azufre en los programas de tratamiento de los viñedos no es una casualidad ni un mero acto de tradición. Responde a una serie de factores agronómicos, económicos y ecológicos que lo convierten en una herramienta insustituible para muchos viticultores. La razón principal de su uso es su potente acción como fungicida de contacto contra el oídio (Erysiphe necator), un hongo que puede devastar la cosecha al afectar hojas, sarmientos y, lo más grave, los racimos, cubriéndolos de un característico polvo ceniciento y provocando su agrietamiento y podredumbre.

Francisco Rego Martínez, investigador jubilado de la Estación de Viticultura y Enología de Galicia (Evega), comparte una anécdota histórica que ilustra el descubrimiento de sus propiedades: «Se dice que el azufre comenzó a aplicarse en la viticultura al comprobar que las viñas que se situaban cerca de los molinos en los que se molía el mineral tenían menos problemas de oídio». Esta observación empírica dio paso a siglos de uso contrastado. Variedades de uva especialmente sensibles a este hongo, como la Brancellao, o viñedos con poca ventilación, son escenarios donde el tratamiento con azufre se vuelve casi obligatorio para asegurar la sanidad de la cosecha.

Pero su utilidad no termina ahí. El azufre también posee notables propiedades como acaricida. Es eficaz para controlar poblaciones de ácaros como la erinosis de la vid (Colomerus vitis), que, si bien no suele ser un problema grave, provoca la aparición de agallas y abultamientos en las hojas que pueden mermar la capacidad fotosintética de la planta. «Ácaros como la erinosis pueden controlarse con el azufre», detalla Rego Martínez. Aunque en algunas zonas, como Pontevedra, la presencia de ácaros ha disminuido drásticamente, su acción preventiva sigue siendo valorada.

Además, el azufre se emplea para controlar la excoriosis, otra enfermedad fúngica que afecta a la madera de la vid. «Cuando hay problemas leves de excoriosis el azufre puede ser una buena opción para controlarlo», indica el investigador, demostrando la versatilidad de este elemento.

Métodos de Aplicación: ¿Polvo o Líquido? El Gran Debate

La forma en que se aplica el azufre en el viñedo ha sido históricamente uno de sus mayores inconvenientes, generando un debate entre la eficacia percibida y la comodidad del viticultor. Existen dos formatos principales: el azufre en polvo (para espolvoreo) y el azufre mojable (para pulverizar diluido en agua).

Azufre en Polvo: Eficacia con Sacrificio

La aplicación en polvo es el método tradicional. A pesar de su demostrada eficacia, conlleva importantes molestias para quien lo aplica. La fina partícula del azufre es altamente irritante para los ojos y las vías respiratorias. Daniel Vizcaya López, un viticultor de Valdeorras, lo confirma: «Si se emplea azufre en polvo y se da con equipos de mano, por mucho que utilices protección acabas teniendo molestias y picores, incluso varios días después». La tecnología ha mitigado en parte este problema, ya que la aplicación con tractor y cabina cerrada reduce la exposición directa, pero en viñedos de difícil acceso o en aplicaciones tempranas con equipos manuales, el problema persiste.

Azufre Mojable: La Comodidad se Impone

Para sortear estos inconvenientes, la industria desarrolló el azufre mojable, que se disuelve en agua y se aplica como cualquier otro fitosanitario líquido. «La mayor parte de los viticultores que emplea azufre en la zona de Pontevedra opta por aplicarlo en mojado, ya que le resulta más cómodo», señala Rosa Pérez Otero, de la Estación Fitopatolóxica de Areeiro. Esta modalidad permite, además, mezclarlo en el mismo tratamiento con otros productos, como los destinados a combatir el mildiu, optimizando así el tiempo y los recursos. «En años como este, con una carga importante de mildiu, hay muchos viticultores que aprovechan cuando se da este tratamiento para acompañar con azufre para prevenir el oídio», añade Francisco Rego.

Tabla Comparativa: Azufre en Polvo vs. Azufre Mojable

CaracterísticaAzufre en Polvo (Espolvoreo)Azufre Mojable (Pulverización)
Eficacia PercibidaConsiderado más rápido y contundente por muchos viticultores. Mayor poder de sublimación.Eficaz, aunque algunos expertos y viticultores lo perciben como ligeramente más lento en su acción.
Comodidad de AplicaciónBaja. Genera polvo irritante para ojos y sistema respiratorio. Requiere equipo de protección exhaustivo.Alta. Se maneja como un líquido, sin generar polvo. Más seguro y limpio para el operario.
Adherencia y CoberturaBuena cobertura por la finura de la partícula, que se deposita en toda la vegetación.La cobertura depende de la calidad de la pulverización. La gota debe ser fina para cubrir bien.
Posibilidad de MezclaNo se puede mezclar con otros tratamientos líquidos.Sí, se puede mezclar en el tanque con otros fitosanitarios compatibles, optimizando las pasadas.
Riesgo de FitotoxicidadMayor riesgo de quemaduras en las hojas si se aplica con altas temperaturas (superiores a 28-30°C).Menor riesgo, aunque la precaución con altas temperaturas sigue siendo necesaria.

El Momento Justo: Claves para una Aplicación Efectiva

La eficacia del azufre no solo depende de su formato, sino fundamentalmente del momento y las condiciones de su aplicación. Al ser un producto de contacto, no penetra en los tejidos de la planta, sino que actúa en la superficie. Esto tiene una implicación crucial: si llueve, el tratamiento se lava y pierde toda su efectividad. «Si al día siguiente de aplicarlo llueve se le resta efectividad y tendría que volver a aplicarse», explica la ingeniera Rosa Pérez Otero. Por tanto, es indispensable consultar la previsión meteorológica y asegurar varios días de tiempo seco tras el tratamiento.

El momento fenológico de la vid también es determinante. La aplicación general debe realizarse antes de la floración para proteger los futuros racimos. Sin embargo, el calendario puede variar:

  • En variedades como Albariño: Suele ser suficiente con una aplicación antes de la purga de la flor.
  • En variedades más sensibles: Puede ser necesario adelantar el tratamiento unas semanas.
  • Condiciones climáticas: Un invierno y primavera secos, similares a los del clima continental, pueden requerir adelantar la aplicación para prevenir un desarrollo temprano del oídio.

En primaveras muy lluviosas, como las que a menudo se dan en Galicia, la ventana de aplicación para un producto de contacto como el azufre se reduce, y muchos viticultores optan por fungicidas sistémicos o penetrantes que ofrecen una protección más duradera y resistente al lavado por la lluvia.

Ventajas Ecológicas y Económicas del Azufre

Más allá de su eficacia, dos grandes ventajas explican la longevidad del azufre en el campo: su bajo coste y su excelente perfil para una agricultura sostenible. En comparación con los fungicidas de síntesis de última generación, el azufre es considerablemente más económico. Esto lo hace accesible para todo tipo de explotaciones, desde el pequeño viticultor al de mayor tamaño.

Desde el punto de vista ecológico, su principal virtud es el bajo riesgo de generar resistencias. El azufre actúa por contacto y de múltiples maneras sobre el hongo, dificultando enormemente que este desarrolle mecanismos de defensa. «En biología no existe el riesgo cero, pero al ser un producto de contacto tiene menos problemática», apunta Pérez Otero. Esta característica es fundamental en la gestión a largo plazo de las enfermedades, evitando la pérdida de eficacia de las materias activas. Por este motivo, es uno de los pocos fungicidas autorizados en la viticultura ecológico, donde constituye una herramienta esencial para el control de enfermedades.

Preguntas Frecuentes sobre el Uso de Azufre en Viñedos

¿Es seguro aplicar azufre en polvo?

La aplicación de azufre en polvo requiere precauciones estrictas. Es fundamental utilizar un equipo de protección individual (EPI) completo, incluyendo mascarilla para partículas, gafas de protección y ropa que cubra todo el cuerpo. A pesar de ello, puede causar irritación, por lo que muchas personas prefieren la versión mojable para evitar estos riesgos.

¿Funciona igual el azufre en polvo que el mojable?

El principio activo es el mismo, por lo que teóricamente su eficacia debería ser similar. Sin embargo, la experiencia práctica de muchos viticultores y técnicos sugiere que el azufre en polvo puede tener una acción más rápida y contundente. La elección entre uno y otro suele ser un equilibrio entre la comodidad y seguridad (mojable) y la eficacia percibida (polvo).

¿Se puede usar azufre en viticultura ecológica?

Sí, el azufre es una de las sustancias básicas autorizadas en el reglamento de agricultura ecológica. Su origen natural, su modo de acción de bajo riesgo de resistencias y su larga tradición de uso lo convierten en un pilar para el control del oídio y los ácaros en los viñedos ecológicos.

¿Qué pasa si llueve después de aplicar azufre?

Al ser un fungicida de contacto que actúa sobre la superficie de la planta, la lluvia lo lava y elimina su protección. Si se producen lluvias significativas poco después de la aplicación, el tratamiento pierde su efectividad y es necesario repetirlo cuando las condiciones meteorológicas lo permitan.

¿El azufre solo sirve para el oídio?

No. Aunque su uso principal es contra el oídio, también es eficaz como acaricida (contra la erinosis, por ejemplo) y para el control de otras enfermedades fúngicas como la excoriosis en sus fases iniciales.

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