14/04/2025
En un mundo que se ahoga bajo una marea creciente de residuos, cada paso legislativo para frenar la contaminación plástica es motivo de celebración. Recientemente, Colombia ha dado un paso significativo en esta dirección con la aprobación en la Cámara de Representantes del Proyecto de Ley 010 de 2020, que busca reducir gradualmente y prohibir ciertos plásticos de un solo uso. Esta es, sin duda, una victoria para el medio ambiente y para organizaciones como Greenpeace y MarViva que han abogado incansablemente por un cambio. Sin embargo, al examinar la letra pequeña, encontramos una omisión tan grande que amenaza con socavar el propósito mismo de la ley: la exclusión de un esquema robusto de Responsabilidad Extendida del Productor (REP).

¿Qué son los plásticos de un solo uso y por qué son una amenaza global?
Antes de profundizar en el debate legislativo, es crucial entender al enemigo. Los plásticos de un solo uso son aquellos diseñados para ser utilizados una sola vez antes de ser desechados. Piensa en las botellas de agua, los cubiertos de plástico, las bolsas de supermercado, los pitillos (pajitas) y los envases de comida para llevar. Su conveniencia es innegable, pero su ciclo de vida es devastadoramente corto en nuestras manos y eternamente largo en el planeta.
Estos productos, fabricados a partir de combustibles fósiles, tardan cientos o incluso miles de años en descomponerse. Mientras tanto, se fragmentan en microplásticos que contaminan nuestros suelos, nuestras fuentes de agua y, finalmente, nuestros océanos. La estadística es alarmante: según un estudio de Jenna R. Jambeck, se estima que el 80% de toda la contaminación marina por residuos proviene de fuentes terrestres. Esto significa que la basura que se genera en nuestras ciudades termina, inevitablemente, asfixiando la vida marina y entrando en la cadena alimenticia global.
Un Avance Legislativo Necesario pero Incompleto
El proyecto de ley aprobado en Colombia es un reflejo de una tendencia mundial. Países de todo el mundo están reconociendo que no podemos simplemente reciclar para salir de esta crisis; la solución fundamental es reducir la producción y el consumo en primer lugar. La ley busca precisamente eso: sacar de circulación una serie de productos plásticos que no son esenciales y que generan un volumen masivo de desechos difícilmente aprovechables.
Al hacerlo, no solo se ataca la contaminación en su origen, sino que también se ahorran costos significativos asociados a la recolección, transporte y disposición final de estos residuos en rellenos sanitarios, cuya vida útil es cada vez más limitada. Es un paso en la dirección correcta, una señal de que como sociedad estamos empezando a valorar la salud de nuestros ecosistemas por encima de la comodidad efímera.
El Gran Vacío: La Ausencia de la Responsabilidad Extendida del Productor (REP)
Aquí es donde la celebración se torna en preocupación. La ley fue aprobada, pero se excluyó la posibilidad de establecer un esquema de Responsabilidad Extendida del Productor (REP). ¿Qué significa esto? La REP es un principio de política ambiental según el cual los productores tienen la responsabilidad sobre el producto durante todo su ciclo de vida, incluyendo la fase posterior a su consumo. En términos simples: si una empresa pone un envase de plástico en el mercado, también es responsable de asegurar que ese envase sea recolectado y reciclado al final de su vida útil.
Actualmente, en Colombia, la obligación de los productores es alarmantemente baja. Según el CONPES 3874 de 2016, la meta de aprovechamiento es solo del 30%. Esto quiere decir que los productores no tienen ninguna obligación legal sobre el 70% restante de los envases y empaques que inundan el mercado. Este 70% recae sobre los municipios, los recicladores de oficio y, en última instancia, sobre el medio ambiente.
Al no incluir un esquema REP robusto en la nueva ley, se crea una peligrosa paradoja. Si bien se prohíben algunos artículos, muchos otros, como las omnipresentes botellas de PET, quedan excluidos de la prohibición. Sin la REP, no existe un incentivo económico real para que los fabricantes de estas botellas financien y desarrollen sistemas de recolección y reciclaje eficientes. Se perpetúa un sistema donde producir es rentable, pero gestionar el residuo es un problema de todos y de nadie. Esta decisión desincentiva el reciclaje y agudiza las problemáticas que ya enfrentan los sistemas de gestión de residuos del país.
Tabla Comparativa: El Impacto de la REP
Para visualizar la diferencia, comparemos dos escenarios posibles para Colombia:
| Aspecto | Escenario con REP Fuerte | Escenario sin REP Fuerte (Actual) |
|---|---|---|
| Responsabilidad del Residuo | Compartida, con el productor como principal responsable financiero y logístico. | Principalmente del consumidor y el municipio. El productor solo responde por un 30%. |
| Incentivo al Reciclaje | Alto. Los productores invierten en sistemas de recolección para cumplir sus metas y evitar sanciones. | Bajo. No hay obligación sobre el 70% de los productos, por lo que no hay incentivo para recuperar más. |
| Innovación en Empaques | Se fomenta el ecodiseño: empaques más ligeros, con material reciclado y más fáciles de reciclar. | Poca presión para cambiar. Es más barato usar plástico virgen y diseños complejos. |
| Costos de Gestión | Internalizados por el productor y reflejados en el precio del producto (el que contamina, paga). | Externalizados. Pagados por los contribuyentes a través de los impuestos municipales. |
| Impacto Ambiental General | Reducción significativa de la contaminación, ya que se cierra el ciclo del material. | La contaminación persiste, especialmente con los productos no prohibidos. |
Un Llamado al Senado: La Oportunidad de Hacerlo Bien
La pelota está ahora en la cancha del Senado de la República. Esta cámara tiene la oportunidad histórica de tomar un buen proyecto de ley y convertirlo en uno excelente y verdaderamente transformador. Incluir un esquema de Responsabilidad Extendida del Productor no es un detalle menor; es el motor que hará que la ley funcione en la práctica para todos los plásticos, no solo para los prohibidos.
Fortalecer el articulado con la REP alinearía a Colombia con las directrices más avanzadas de las Naciones Unidas y la posicionaría como un líder regional en la lucha contra la contaminación plástica. Se trata de adoptar un enfoque integral: por un lado, reducir la generación de los residuos más problemáticos y, por otro, exigir la recolección y el aprovechamiento de aquellos productos que seguirán en el mercado. Como bien se dice, el mejor desecho es el que no se genera, pero para los que se generan, debemos asegurar que no terminen en nuestros ríos y mares.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Qué productos específicos busca prohibir esta ley?
Generalmente, este tipo de leyes se enfocan en artículos como bolsas plásticas de punto de pago, pitillos (pajitas), mezcladores de bebidas, cubiertos de plástico, platos y vasos de plástico y poliestireno expandido (icopor/telgopor), entre otros que tienen alternativas sostenibles fácilmente disponibles.
¿Por qué no se incluyó la REP desde el principio?
El proceso legislativo es complejo y a menudo involucra la presión de diferentes grupos de interés. La industria puede argumentar que la implementación de la REP aumenta los costos de producción. Sin embargo, los defensores del medio ambiente sostienen que estos costos son simplemente la internalización de un costo que actualmente paga toda la sociedad y el planeta.
¿Qué puedo hacer yo como ciudadano para apoyar?
Primero, reducir tu propio consumo de plásticos de un solo uso es la acción más directa y poderosa. Segundo, puedes informarte y usar tus redes para expresar tu apoyo a que el Senado incluya la REP en la ley. Tercero, apoya a los recicladores de oficio de tu comunidad separando adecuadamente tus residuos. Y cuarto, prefiere marcas y productos que demuestren un compromiso real con empaques sostenibles.
¿El reciclaje no es suficiente para solucionar el problema?
El reciclaje es una parte fundamental de la solución, pero no es la panacea. La jerarquía de la gestión de residuos es clara: primero, reducir; segundo, reutilizar; y tercero, reciclar. La producción de plástico virgen sigue siendo, en muchos casos, más barata que el uso de material reciclado. La REP ayuda a equilibrar esta balanza, haciendo que el reciclaje sea económicamente más viable y fomentando desde el origen la reducción y el ecodiseño.
En conclusión, Colombia se encuentra en una encrucijada. La aprobación de esta ley es un hito, pero su versión actual es como un barco bien construido al que le falta el timón. Sin la Responsabilidad Extendida del Productor, corremos el riesgo de navegar a la deriva, celebrando una victoria parcial mientras el problema de fondo persiste. La esperanza ahora reside en que el Senado escuche el llamado de la ciencia, de la ciudadanía y de la lógica, y complete este rompecabezas legislativo. El futuro de nuestros ecosistemas depende de ello.
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