18/02/2024
El vibrante color de un río debería ser sinónimo de vida, un reflejo del cielo o del verdor de sus riberas. Sin embargo, desde hace años, las aguas del río Tambo, una arteria vital para el sur del Perú, se tiñen de un alarmante color amarillo-naranja intenso. Esta no es una postal exótica, sino la evidencia visible de una crisis ambiental que ha puesto en jaque a ecosistemas y comunidades enteras. La situación ha escalado a tal nivel que el gobierno peruano se ha visto forzado a declarar un estado de emergencia recurrente en varias localidades de Moquegua, apuntando a una causa que resuena con fuerza en los Andes: la contaminación por desechos mineros.

- Una Emergencia Decretada y Prolongada
- El Origen del Desastre: Metales Pesados en el Agua
- Impacto Devastador en el Ecosistema y las Comunidades
- La Gran Incógnita: ¿Por Qué se Habla de Contaminación "Natural" en Otras Zonas?
- Preguntas Frecuentes sobre la Contaminación del Río Tambo
- Un Llamado a la Acción Urgente
Una Emergencia Decretada y Prolongada
La gravedad de la situación quedó oficializada el 7 de diciembre de 2019 con la publicación del Decreto Supremo Nº 188-2019-PCM. Este documento no dejó lugar a dudas: se declaraba el Estado de Emergencia por impacto de daños a consecuencia de contaminación hídrica en los distritos de Chojata, Matalaque, Quinistaquillas, Coalaque y Omate, todos pertenecientes a la provincia de General Sánchez Cerro, en Moquegua. Esta medida no fue un acto aislado. La persistencia del desastre obligó a su prórroga en múltiples ocasiones a lo largo de 2020, mediante los Decretos Supremos Nº 015, Nº 056 y Nº 098-2020-PCM, extendiendo la emergencia por meses.
Estas declaratorias se basan en informes técnicos del Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN-INDECI), que describen un panorama desolador. El apoyo de los gobiernos nacional y regional se ha materializado en recursos económicos, técnicos y proyectos de inversión, pero la pregunta fundamental sigue en el aire: ¿se está atacando la raíz del problema o solo sus consecuencias?
El Origen del Desastre: Metales Pesados en el Agua
Los informes del COEN son claros al señalar que el problema no es nuevo. Desde el año 2016, los pobladores y autoridades locales comenzaron a notar cambios drásticos en el color de las aguas de los ríos Coralaque (afluente) y Tambo. Lo que al principio fue una preocupación, se convirtió en una certeza científica tras realizarse los estudios correspondientes.

Los análisis de agua revelaron concentraciones de metales pesados que superan con creces los Límites Máximos Permisibles (LMP) establecidos por la normativa ambiental. Entre los elementos detectados se encuentran:
- Arsénico: Un metaloide altamente tóxico, asociado a graves problemas de salud a largo plazo, incluyendo varios tipos de cáncer.
- Boro: En altas concentraciones, puede afectar la agricultura y la salud reproductiva.
- Aluminio: Neurotóxico en altas dosis, su presencia en el agua es un indicador de contaminación industrial o minera.
- Hierro: Aunque esencial en pequeñas cantidades, su exceso en el agua la vuelve inutilizable para el consumo y altera el equilibrio del ecosistema acuático.
Los informes oficiales especulan, con un alto grado de certeza, que esta contaminación es “a consecuencia del arrastre y contaminación por desechos de material producto de la explotación de la mina”. Se refieren a una operación minera ubicada en la cabecera de la cuenca del río Coralaque. El agua, al pasar por estas zonas de residuos, se carga de metales y acidez, transportando este veneno río abajo, afectando a todo el ecosistema a su paso.
Impacto Devastador en el Ecosistema y las Comunidades
Las consecuencias de esta contaminación hídrica son tangibles y devastadoras. Los informes de emergencia describen un escenario crítico que afecta los pilares de la vida en la región:
- Agricultura: Los terrenos de cultivo regados con estas aguas se ven directamente afectados. Los metales pesados se acumulan en el suelo, reduciendo su fertilidad y contaminando los productos agrícolas, lo que representa un riesgo directo para la seguridad alimentaria.
- Ganadería: El ganado que bebe de estas aguas sufre las consecuencias directas. Se han reportado casos masivos de diarreas, abortos e incluso la muerte de vacunos y otros animales, lo que significa una pérdida económica y emocional incalculable para los pequeños ganaderos de la zona.
- Flora y Fauna: El ecosistema fluvial es el primer afectado. La vida acuática se ve diezmada por la toxicidad y la acidez del agua. La flora ribereña se debilita y muere, y con ella, todo el hábitat que depende del río.
- Salud Humana: Aunque no se detallan estudios epidemiológicos exhaustivos en los informes, el riesgo para la salud de las personas que dependen del río para su consumo, higiene y actividades económicas es extremadamente alto. La exposición crónica al arsénico y otros metales es una bomba de tiempo sanitaria.
La Gran Incógnita: ¿Por Qué se Habla de Contaminación "Natural" en Otras Zonas?
Aquí surge una de las mayores contradicciones del caso. Mientras en la parte alta de la cuenca, en Moquegua, los informes oficiales señalan sin tapujos a la actividad minera como la causa probable, aguas abajo, en el Valle de Tambo (provincia de Islay, Arequipa), a menudo se ha intentado minimizar el problema, llegando a calificar la coloración y la presencia de metales como un fenómeno “natural”.

Esta dualidad de criterios es, como mínimo, desconcertante. El río Tambo es un solo cuerpo de agua. La lógica indica que si la contaminación con metales pesados se origina en su cabecera, esta se arrastra a lo largo de todo su cauce hasta su desembocadura en el Océano Pacífico. El intenso color naranja-amarillo es visible en todo su recorrido. ¿Cómo es posible que el mismo veneno tenga dos orígenes distintos dependiendo del límite provincial?
Tabla Comparativa de la Problemática
| Aspecto | Zona Alta - Moquegua (Gral. Sánchez Cerro) | Zona Baja - Arequipa (Valle de Tambo / Islay) |
|---|---|---|
| Estatus Legal | Declarada en Estado de Emergencia desde 2019. | No cuenta con una declaratoria de emergencia similar por contaminación hídrica. |
| Causa Atribuida (Oficialmente) | Se especula que es por arrastre de desechos de una explotación minera. | A menudo se argumenta que es un fenómeno "natural" por la geología de la zona. |
| Evidencia Visual | Aguas de color amarillo-naranja intenso. | Aguas con la misma coloración anómala. |
| Consecuencias Reportadas | Daños a la agricultura, muerte de ganado, afectación a la flora y fauna. | Preocupación constante de los agricultores del valle por la calidad del agua para sus cultivos. |
Esta tabla evidencia una fractura en el manejo de la crisis. Si el agua está contaminada, lo está para todos. Por ello, la demanda de que la provincia de Islay también sea declarada en emergencia por contaminación hídrica cobra total sentido. Ignorar el problema en la parte baja de la cuenca es como tratar los síntomas de una enfermedad sin reconocer la infección que la causa.
Preguntas Frecuentes sobre la Contaminación del Río Tambo
- ¿Desde cuándo está contaminado el río Tambo?
- Los cambios visibles de color y los reportes de afectación datan desde el año 2016. El primer estado de emergencia oficial se decretó a finales de 2019.
- ¿Qué sustancias tóxicas se han encontrado en el agua?
- Principalmente metales pesados como arsénico, boro, aluminio y hierro en concentraciones que superan los límites permitidos para la vida acuática y el riego.
- ¿Cuál es la causa más probable de la contaminación?
- La hipótesis más fuerte, respaldada por los informes de emergencia, apunta al arrastre de desechos mineros provenientes de una operación en la cabecera de la cuenca del río Coralaque, uno de sus principales afluentes.
- ¿Por qué es tan grave la presencia de estos metales?
- Porque son bioacumulables y tóxicos. Se introducen en la cadena alimenticia, afectando desde los microorganismos del río hasta el ganado y los cultivos, y finalmente, representan un grave riesgo para la salud humana.
- ¿Qué han hecho las autoridades desde 2016?
- La respuesta ha sido tardía. Si bien desde 2019 se han declarado emergencias y destinado recursos, la crítica principal se centra en la falta de acciones preventivas y de fiscalización contundente desde que el problema se hizo evidente, así como en la falta de una solución definitiva a la fuente de contaminación.
Un Llamado a la Acción Urgente
La agonía del río Tambo es un reflejo de una herida ambiental profunda que requiere más que medidas paliativas. Es imperativo realizar una investigación exhaustiva e independiente que determine con precisión la fuente y los responsables de esta contaminación. No es suficiente con prorrogar estados de emergencia; es necesario implementar un plan de remediación integral para la cuenca, asegurar el acceso a agua segura para las comunidades afectadas y aplicar sanciones ejemplares a quienes resulten responsables de este desastre ecológico. El futuro del Valle de Tambo y la salud de miles de peruanos dependen de que el río vuelva a ser fuente de vida y no un cauce de veneno.
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